REVISTA N° 28

RESUMEN DE ESTE NÚMERO:

* VARIETÉ / apuntes y ocurrencias surtidas y breves.
* por Claudia Baier / “LO HUMANO FUNCIONA”/ Y sin batería.
*  por Viviana Sgavetti /“LA EMASCULACIÓN AL PODER”/ Cortar por lo sano.
* por Mónica Gervasoni / “AGUANTE  CHAT Gpt”  / Charla tarifada.
*por Lidia Poggio / “UNA ANCIANA EN CHASCOMUS”   /Con las drogas equivocadas.
* por Alejandro «El mínimo» / “BROCHERO Bet” /Estanislao ludópata.
* por Liz Marino / “CONFESIONES DE UNA RUBIA SEXY”/ Cómo viajar conmigo.
* por Gabriela Martinez / “UBEREANDO ANDO” / Bulto sospechoso.
*LEAN, NO SEAN BESTIAS / Nuestro amado e inamovible rincón literario.
*ARCHIVOS WARGON / “A VECES ALGO SALE MAL” ¿Qué hago acá?

EDITORIAL 28

¡A MI NO ME INCLUYAN!

Es un mandato: hay que ser inclusivos, tomar suplementos, ejercitar la neuro plasticidad, trabajar el piso pélvico y mientras tanto no olvidarse de farmear, y la lista parece interminable. Demasiadas boludeces juntas pero me gustaría detenerme en una que me compete: incluir.

Se entiende que hay incluir al diferente. Los “iguales” van en feliz manada. Pero si uno es trisexual, o discapacitado, es diferente y tiene derecho a ser incluído. Sobre la trisexualidad no se gran cosa, pero la vida me llevo a ser discapacitada. Como a la mayoría de los viejos que llegamos por casualidad a estos indecentes años, me fallan las piernas con severo énfasis en las  rodillas … y uso bastón. En general me bamboleo  como un oso borracho y altero mucho a mis conciudadanos, que no pueden ver ese espectáculo con serenidad. A veces frena un auto y siempre hay comedidos que calculan que me voy a estrellar contra el piso y me tironean de un brazo para ayudarme a subir o bajar una escalera. Mis salidas son más que escasas (generalmente al kiosco, que me queda a tres cuadras subiendo la loma para comprar mis puchos). Cada tanto me acompaña mi nieta mas chica, que es “disca” igual que yo, así que eso es un importante revoleo de bastones y de risas. A veces nos sentamos a charlar al sol y hemos desmenuzado entre las dos el espinoso tema de la inclusión.

¿A dónde nos quieren incluir? ¿Al cuerpo de danzas del Teatro Colón? ¿A un empleo que nos obligue a estar seis horas de pie? ¿Como modelo de medias o zapatillas? ¡No me jodan los normales! ¡Eso no podemos! Sólo nos cabe reclamar un buen sistema de salud y una arquitectura ciudadana que nos permita desplazarnos.

CUANDO LA INCLUSIÓN HACE ESTRAGOS

Las noches en Mendiolaza son complicadas, demasiado silencio, demasiada soledad, demasiado frio. Ni la manta hollywoodense que me regaló Liz, ni la casi certeza de que voy a soñar con Coco me consuelan, así que como forma alternativa de suicidio veo una serie que se llama New Ámsterdam, que trata del hospital más antiguo de New York, y allí se puede apreciar el delirio de la inclusión. Ni hablar de que el muchachito es blanco, pero el cargo más alto en cirugía cardíaca lo tiene un negro (bombonazo) el jefe de siquiatría es un hindú y así vemos pasar capítulos dedicados a distintas etnias del mundo. Por supuesto tenemos todo tipo de sexualidades, no solo gays y lesbianas, sino los que van y vienen, que no se cómo se llaman, y hasta muestras del poliamor. Hasta allí todo bien, y todo habitual para nuestra mentalidad precámbrica (el que no tiene un amigo gay es que no se ha fijado que su mejor amigo se pinta las uñas). El tema se complica cuando deciden incluir a un enano. La nariz le llega justo al borde de la camilla, o sea que el paciente y cualquier cosa que le ocurra pertenecen al campo de lo desconocido. Todo se remata con la inclusión de una doctora sordomuda que opera el corazón con su traductor al lado, ¡hay que aguantar el pánico cuando un paciente entra en coma y ella grita por señas ¡¡¡ TRAIGAN UN RESUCITADOR!!!

Como escribo para gente inteligente, ya se habrán dado cuenta de que no es nada personal contra estas minorías mientras estén dentro de la ley y nos den derechos sensatos. No cuenten con mi apoyo cuando creen el Sindicato de Pedófilos y los pongan a cuidar recreos.

Vuestra, lamentablemente renga y como siempre, incómoda.

Si quieren levantar tan penosa impresión pueden escribirnos a

O girar unos dracmas a

CBU DE Banco Nación 0110001330000104543129
– Cristina Beatriz Wargon –
N° de cuenta: CA 00100010454312 –
Alias: PONCHO.RAMA.GAS

varieté

«LO HUMANO FUNCIONA«

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«BROCHERO BET»

«UNA ANCIANA EN CHASCOMUS«

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COMO VIAJAR CONMIGO»

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«LEAN, NO SEAN BESTIAS»