REVISTA N° 26

RESUMEN DE ESTE NÚMERO:

* VARIETÉ / efemérides locas y algo más.
* por Claudia Baier / TITILA / El morrongo confundido.
*  por Viviana Sgavetti / LOS MILENARISTAS DE LA PELOTA / Aguanten, es solo un mes…
* por Mónica Gervasoni / ¿A MI EDAD?  / Tuteame que me gusta.
* por Gabriel Steinberg / ¡ALENTANDO HASTA LA MUERTE! / O hasta que suene el pito.
* por Silvia Gimenez / QUÉ DIFÍCIL SER HINCHA MUJER  / Explicame el corner otra vez.
*por Lidia Poggio / INCOMPRENDIDA / Gozando de plenas facultades.
* por Alejandro «El mínimo» / LOS AHORROS DE LA JUBILADA / Testaferro en apuros.
* por Liz Marino / PSICOANALIZANDO EL MUNDIAL / Familia secuestrada.
* por Mariano Cognigni / DOLORES Y CALORES / Caer de culo.
*LEAN, NO SEAN BESTIAS / Nuestro amado e inamovible rincón literario.
*ARCHIVOS WARGON / «El desastre de ser madre» o cometer filicidio.

EDITORIAL 25

CARTA ABIERTA A PERGOLINI

Pará un segundo y leeme, yo sé que te va a llegar. Puedo ser ofensiva o altanera pero no quiero enojarte sino que me escuches. Me presento: Soy aquella que cuando en tus épocas de joven insoportable en que te había dado por cargar a los viejos, te defendió públicamente en lo de Grondona con el argumento de la hipocresía de una sociedad que te condenaba a vos y no al sistema de olvido y hambre al que tenían sometidos a los jubilados. Fui premonitoria. En esa época, vos eras un joven insoportable y yo una persona en su plenitud. El tiempo nos cambió a los dos: ahora sos un adulto con menos pelos en la cabeza pero quizás más ideas y yo milito entre los viejos. Y de ellos te quería hablar.

Dentro de tus cambios noto un esfuerzo, sólo vos sabrás cuán sincero es, de parecer arrepentido de parte de la colección de destrozos acumulados en tu juventud, al que le han crecido tres hijos (que siempre nos hacen menos soberbios), una interesante idea sobre el futuro y todavía con el ánimo de pensar en mejorar algo. Sobre mí, omito todo, no sólo porque la vejez es deprimente, sino que estás a un tris de descubrirlo por vos mismo y a que…

Pero voy al centro de mi cuestión: como en este estado de madurez también te creció una madre (lamento su pérdida), notaste que uno de nuestros problemas centrales es la soledad y te diste a pensar una solución (aplausos) y ahí te apareció el fleco de esa juventud mal superada: ¡¡¡imaginaste un robot!!! Por Dios, querido muchacho, nada tan cerca ni tan lejos de una solución. No niego la utilidad de un robot, y vaya si me gustaría tener uno. Es cierto que un robot solucionaría el tema de nuestras pastillas y podría avisar si nos caímos de cabeza. Porque es verdad, los viejos en general nos ponemos olvidadizos e inestables. Pero, mi querido chicuelo… no somos boludos. No nos mandes a conversar con una máquina o a recibir el afecto de un robot, que imagino igual a las sonrisas de las azafatas.

No le encuentro solución. Los viejos queremos el cariño de los hijos, y los hijos están en la plenitud de sus carreras y volcados hacia sus propios hijos. Lo que está bien, porque el río corre para abajo. ¿Y entonces? No lo sé, quizás por eso te escribo,  porque confío en tu inteligencia, porque notoriamente te preocupa el tema y para decirte: POR ALLI NO ES.  En todo caso “robot para los viejos pobres”, pero el afecto ¿de dónde lo sacamos?

Un abrazo fuerte, de esos que no te gustan.

Cristina Wargon

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varieté

«TITILA«

«LOS AHORROS DE LA JUBILADA»

«INCOMPRENDIDA»

«Los milenaristas de la pelota«

«DOLORES Y CALORES»

«QUÉ DIFICIL SER HINCHA MUJER»

«PSICOANALIZANDO EL MUNDIAL»

«¿A MI EDAD?«

«ARCHIVOS WARGON»

«LEAN, NO SEAN BESTIAS»