VARIETÉ

EFEMÉRIDES



1 – Acá, recordando, hoy a 10 años de la última nevada. Estuvo copado.

2 – Festejamos el final de la última Copa Mundial. La organización fue un golazo.

3 – Hoy se cumplen dos años desde la gran estafa a la veterinaria del pueblo. Les metieron el perro.

4 – En el Día de la Memoria … ¿cómo conmemoran los que tienen Alzheimer?

5 – A un año de la instalación de los primeros semáforos en el pueblo, todavía no lograron hacerlos funcionar bien. Cambian de color a cada rato.
     
6 – Para el Día de la Abuela a la mía le regalé una freidora de aire, una máquina de hacer pan y una olla eléctrica. Dijo que hubiese preferido algo para la  cocina.      

7 – Se inauguró nuevamente la exposición ganadera. Entrada: $80.000.-Veganos: $60.000.-

8 – A casi 6 años de la legalización del aborto en nuestro país, quieren tirar esa ley para atrás. Qué malparidos.

9 – La Municipalidad organizó un gran asado para homenajear a los bomberos del pueblo. Ya les apagaron el fuego 15 veces.

10 – Milei le vende tierras a los extranjeros. Medios de Pago: Tarjeta, Transferencias, Mercado Pago.  Efectivo 15% de descuento.

«ANIMALADAS«

TORIBIO

por Claudia Baier

Yoli es mi peluquera de toda la vida. Entre cortes, tinturas y permanentes nos relatamos la vida y los secretos más incómodos. Pero donde más nos hermanamos fue cuando empecé a ayudarle a bañar a Toribio, su elefante,

la única herencia que le dejó un amor corto pero contundente con su entrenador, que había llegado al pueblo con un circo.

Un día, él quedó seco en el sillón de peluquería cuando Yoli cambió el producto con el que lo teñía siempre por uno de origen chino que entraba al país sin control alguno, pero a un costo tentador. La reacción alérgica se lo llevó en pocos segundos. El médico del pueblo decretó paro cardíaco y a otra cosa mariposa. Porque más que médico es un amigo.

Toribio es dócil. Cuando nos ve llegar con el fuentón de chapa, solito levanta la pata para meterla en el agua fresca. Y nosotras munidas con una escobilla de baño cada una, cepillamos sus patas y sus uñas. Después subimos por sus piernas pero con un cepillo suave lavacoche. Esto por cuatro veces, y con el agua residual, el paquidermo la aspira y riega los canteros.

Usando el fuentón dado vuelta como banquito y una escalera de pintor seguimos cepillándolo con agua de la manguera. La panza, el lomo, las orejas. Él se deja, se ve que lo disfruta. Pensamos que si tuviera pelo, nos divertiríamos mucho haciéndole peinados raros o poniéndole ruleros. Respetamos sus partes íntimas.  Ahí sólo aplicamos un chorro suave a distancia prudencial, que le produce cosquillas, o placer, porque gruñe un poquito y sacude la cabeza, empapándonos.

Cuando terminamos, exhaustas, nos fumamos un puchito tiradas en las reposeras. Toribio se echa al sol aplastando las margaritas y las caléndulas del alterado jardín de Yoli y  nos mira relajado. Si hasta parece que nos sonríe.

NUNCIO

por Liz Marino

A Nuncio me lo dio en pago un cliente incobrable, no iba a aceptarlo porque un elefante no paga las expensas, sin contar que los animales no son cosas y ese bestia no lo sabe. Por eso lo acepté, lo voy a reubicar yo, pensé.

Lo trajo, y a los pocos días ya estaba enamorada.

Nuncio es tierno, colosal, tremendamente gris, tan gris que -instalado como está, en mi balconcito- todo lo que siempre ví -los árboles, los autos, los balcones de enfrente-, se ha tornado en un paisaje plano y gris, felizmente gris.  

Tiene un gesto trompudo que evidentemente le viene de familia, pero él siempre anda contento, se alegra de verme. Cuando me saluda a la mañana moviendo sus pantallas de oreja, me derrito.

Le preparo ensaladas y frutas. Para los 90 kilos que come por día no hay guita que alcance, así que los domingos salgo a la reserva a juntar ramas, tronquitos, pasto, todo le gusta a Nuncio, chico descomunal.   

Lo de bañarlo fue más difícil. Nuncio es inteligente, por eso lo preparé mirando juntos la tele: tardes enteras tomando mate con pastos y viendo en Nat Geo o en You Tube muchos videos. Yo le decía:

– ¿Ves? Ahí están tus hermanitos, tus primos y tus tíos, si ellos se bañan a trompa ¡vos podés, Nuncio!-.  

Por supuesto que lo entendió, así que, desde entonces, para bañarlo lo embadurno despacito con jabón Federal, lo froto suave con esponja y agua tibia, le pongo música -le gusta la Pastoral de Beethoven- y lo rodeo con diez baldes de agua calentita. Después, cierro la puerta de vidrio de mi balcón porque él se enjuaga, a los trompazos. Es muy divertido verlo, hace un enchastre empapándose chocho con su propia trompa de manguera. Cuando termina, salgo al balcón y lo envuelvo en el toallón de cinco metros que hice con el rollo de toalla que compré en el Once. Él se queda quietito, y me mira feliz desde abajo de la toalla violeta, y me dan ganas de besarlo, aunque apenas llego, tan alta está su cabezota para mi metro sesenta.   

DUMBO

Por Alejandro Filippelli

Cualquiera lo hace con una hidrolavadora o una manguera con buena presión. Pero hacerlo como yo ¡nadie! Probá meter al bañito al elefante, ponelo bajo el chorrito de agua del calefón eléctrico marca Cistitis de Luxe. Al principio parece fácil. El animal está sentadito, le ponés Plusbelle en la cabeza y dejás que el agua le corra por la espalda pero falta la pancita y la patas. Ahí te quiero ver porque queda poca agua. Vos ves que tenés un cuarto de carga. Acá está el secreto, tenés que lograr que se siente como un suricata. Es como hacer un asado, cada cual tiene su técnica. Algunos recurren al látigo, otros le ponen música de circo rodas. Yo en cambio le pongo unos criollitos de hojaldre en el techo del calefón ( el quia se hizo adicto a la confitura mediterránea), entonces al buscarlos con la trompita se sienta sobre sus patas traseras, vas a tener solo unos minutos para para aprovechar las últimas gotas de agua.   

Después viene el secado que es un kilombo pero lo vamos a dejar para otra emisión de “ bañando a trompita”.  

LA CUELLICORTO

Por Mariano Cognigni

Ella era una rareza entre las jirafas, tenía el cuello corto. En el grupo de las jirafas a eso se le llamaba “ser una oveja negra”. En el grupo de las ovejas, cuando nacía una oveja negra, se le llamaba “ser una jirafa cuellicorto”.

Ella estaba por morder una hoja cuando vio una hormiga. Se detuvo a contemplarla. La ventaja de ser una jirafa petiza es que tenés tiempo libre, no tenés que andar comiendo a lo loca porque nadie te va a arrebatar la comida. Es que las lungas temen que les agarre tortícolis. Las jirafas le tienen más miedo a la tortícolis que al león. Es preferible que te agarre el rey de la selva  y te morfe, a  tener que comprar una barrita de azufre para jirafa. ¡Lo que cuestan! Cuando la farmacéutica te dice el precio se te hace un nudo en la garganta, un nudo de tres metros de largo.

Ella estaba por morder una hoja de perejil cuando lo vio, estaba ahí, recostado.

Él no era cualquier hormigo, él tenía un lomazo. Era un insecto fisicoculturista.

Se sintió observado. Enseguida tensa sus seis patas, hinchó sus tres pares de bíceps y sus tres pares de patamuslos.

Ella se fijó mejor. Él usaba  una sunga ajustada color azul francia que dejaba adivinar que no eran sólo músculos todos los bultos de su cuerpo. En el hormiguero le decían “el siete patas”. Era el tan  famoso hormigón armado.

Se miraron fijamente. Ella acercó más su cabeza, parpadeó y una de sus largas pestañas rozó al musculoso cuerpo entomológico. Fue como un chispazo de pasión. En ese instante ella sintió que en la entrepierna experimentaba un hormigueo. En ese instante él sintió que en la entrepierna experimentaba un jirafeo.

TEXTOS HIPERBREVES

Por Daniela Mishima

Hace un año que no hablo con mi mamá, no quiero interrumpirla.

Me despierto pensando en la siesta.

Puedo emborracharme tranquila, borré de la agenda del celu a todos los innombrables

Uno no puede tomar una decisión equivocada que se te pasan 20 años como si nada.

El predictivo es el nuevo Freud.

El pesimista construye siempre cárceles en el aire.

-¿Por qué escribís cosas en Facebook?

– (Por el amor visceral por las palabra. La fiereza de un samurai desnudo ante el verbo.) Paja.

Felices los veganos que no pueden comerse la cabeza.

No jueguen con fuego que después los enamora.

¿Para qué le pondrán fecha de vencimiento al Dulce de Leche?

La moraleja del cuento es que el Lobo siempre tiene hambre.

– Dame un motivo para que se termine nuestra relación

– ¿Quién sos?

Nosotras, las mariposas, vivimos un dia sólo, y cuando son las 6 de la tarde ya tenemos lo huevo lleno

Antes de replicar en un Post preguntate:

– ¿entendí la ironía/sarcasmo?

– ¿es necesaria mi opinión?

– ¿soy un pelotudo?

Yo quería enamorarme de vos, pero me dijiste pienso de que.

Yo quería enanorarme de vos, pero me despertaste con café soluble.

Cuento lobos antes de dormir.

Inútiles, como las segundas posibilidades.

Usan remeras con imágenes de dibujitos animados o videojuegos porque quieren estar lejos de la posibilidad de cojer ¿no?

– Te dejo porque nunca entendés lo que quiero decirte.

– ¿Dónde me dejas?

Hizo más daño el rebaño que la soledad.

Las redes te enseñan que siempre hay alguien que está mentalmente peor que vos.

Vi hombres cambiar de sexo para saber qué significa tener razón.

No te deseo el mal, pero ojalá que te enamores de mí.

¿Puedo jugar con tus sentimientos o tengo que traerlos de mi casa?

Soy mujer, quiero que hagas lo que yo quiero, pero porque vos lo querés.

Cuando esté siendo hipócrita, mantenga la respiración, cuente hasta 100, y muera.

Leo otra vez «paz interior» y saco la ametralladora.

– ¿y cómo te parece que estoy manejando la pelea?

– si lo matás, empatan

Esta sensación de tener todo bajo control es la cosa más linda que me estoy inventando.

Breve historia triste:

Qué linda saliste en esta foto. No parecés vos.

Fin.

No tengo tiempo para ofenderme por las boludeces de las redes sociales, tengo un infierno personal para hacer salir adelante.

Prefiero el paraiso por el clima, el infierno por los amigos

Breve historia triste:

– Amor, abrí. Soy yo.

– ¿Yo quién?

Fin

Lo peor ya pasó. Ahora empieza lo irremediable.

La diferencia entre la vida y las redes es la misma que hay entre una bici y una bici fija.

Ignoro a los idiotas, resisto con los provocadores, alejo a los molestos. Mi vida ya evoluciona restando.

Estoy en condiciones de decir que concluyo el año queriéndolos. No aseguro nada para el próximo.

Sos la persona equivocada, que llegó en el momento equivocado, en el lugar equivocado.

Las probabilidades de enamorarme son altísimas.

Por suerte a los días horribles les siguen días de mierda, no sea cosa de entrever una pequeña esperanza.

Vi cosas peores, pero se te parecen muchísimo.

Le escribí con un destornillador «no me pasa nada» en la puerta del auto.

A mí si me metés el dedo en la llaga te duele el dedo.