
UNA ANCIANA EN CHASCOMUS.
Por Lidia Poggio.
El sábado me fui a pasar dos días a Chascomús con una amiga. Cargué mi batería de medicamentos con la idea de pasarlo bomba y tratar de pescar a algún estanciero con quien vivir un fin de semana acalorado y, quizás, encontrar al amor de mi vida. Pero esta vez los medicamentos no me hicieron efecto y la columna me dolía cada vez más…
Se acercaba el baile del pueblo y me jugué a duplicar la dosis de calmantes… ¡pero nada! A eso se le sumó una gran constipación, dolores de panza y gases molestos, detalles que me recluyeron a sufrir sentada en el baile mientras las viejas decrépitas se abalanzaban sobre los pocos especímenes masculinos que estaban libres.
Cuando el lunes llegué a mi casa comprobé, consternada, que en lugar del calmante había puesto en mi pastillero … un poderoso anti-diarreico.
Pero no todas mis confusiones fueron desastrosas: la crema vaginal con estrógeno ¡me dejo el cutis espectacular!
