BROCHERO BET

Por Alejandro «El mínimo»

Los vientos de la libertad no habían despeinado Estancia Vieja.

Es más, la crisis se había asentado en la comuna serrana: la fábrica de alimentos para cuises había cerrado sus fauces; la exportación de espinillos cayó en picada con la entrada de espinillos importados; por otra parte, gravar el turismo interno a los lugareños no prosperó: éstos se negaron a pagar tasas para visitar a sus vecinos.

Así y todo, el gaucho emprendedor no perdió las esperanzas. El “self made man” en alpargatas vendió la garrafa, el calentador Bram Metal, algunas perchas y fundó la casa de apuestas BROCHERO BET.

El intendente, siempre atento a sus votantes, invitó a Estanislao a su casa. Hubiera ido él- se disculpó- pero la prisión domiciliaria se lo impedía.

Instalados en el comedor, mientras Jazmín, el cuis, mordisqueaba con pasión la tobillera electrónica, conversaron del proyecto.

-Déjemela un ratito-, pidió el intendente mientras acariciaba el lomo del animalito- Y también, de paso, tráigame la recaudación. Yo lo ayudo con eso y de paso mato el tiempo. ¿Qué le parece?.

Estanislao asintió distraído, mirando cómo progresaba la mascota.

-Mire que le va a romper la tobillera, cuando se le traba la mandíbula es como un pitbull-.

Involucrar al Santo Córdobes junto al noble y popular deporte de apostar, posicionó a la Casa en el primer lugar, al menos, en la República Mediterránea.

Es necesario aclarar que no todo fue tan fácil, como ejemplo podemos mencionar que usar los confesionarios como boleterías fue resistido por la curia. También el efecto ludópata en los monaguillos y la disminución de las limosnas bajo el lema “El cielo puede esperar” fue denunciado como una herejía por el OPUS DEI.

Entre tanto, nuestro soñador saboreaba de antemano las mieles de su emprendimiento. El hombre que “desde su rancho se había hecho a sí mismo” se imaginaba recostado en un colchón inteligente, desperezándose, enredado en las sábanas blancas de algodón egipcio, paladeando una Pritty cosecha 1995 con criollitos de hojaldre premium.

Los golpes en la puerta y las piedras en el techo de chapa lo sacaron del ensueño.

Una multitud reclamaba lo ganado en las apuestas.

Ya en la alcaidía, mientras Jazmín jugaba como un cachorrito con la tobillera, Estanislao se entretenía mirando las fotos que el intendente le mandaba por el telefonito, desde las islas Maldivas.