THE DAILY MIRROR
Por Pablo Colombo

Llego al laboratorio y saludo: “Buenos días”. Nadie me contesta. Bienvenido a Inglaterra.

Solo una chica india y un iraní me dan la bienvenida. Así será el resto de mi estadía. No es racismo ni altanería, no es desprecio, no. Son así. Vienen hechos así.

En el laboratorio de al lado hay una chica francesa, de Toulouse. Yo le digo que ahí nació Gardel. Me pregunta quién es Gardel. Yo le digo que fue el más grande cantor de tangos de la historia. Me pregunta qué es el tango. Yo le digo que es la música nacional de Argentina. Me pregunta dónde queda Argentina. Yo no doy crédito a mis oídos.

Voy a tomar café al salón común, a las 10 de la mañana. En un rincón, unos tipos que parecen árabes están tomando té y me miran. Por ahí viene uno y me dice “Disculpe: ¿le puedo preguntar de dónde es usted?”. Ya me lo preguntaste, pienso yo; pero lo mismo le informo que soy argentino. “¿En serio?¡Yo creí que era árabe! Yo decía ¿por qué no viene a tomar té con nosotros?”. Es sirio, le digo que nuestro presidente es hijo de sirios, y se enternece. Si supiera, pienso yo. Si tan solo supiera.

Voy al pub y la música está demasiado fuerte. Yo me pregunto: “¿Cómo hacen para oírse?”. La respuesta es de lo más sencilla: no se oyen. Total no hablan. Solo toman cerveza. ¿Cuál es la gracia? Pregúntenselo a ellos.

El landlord de la pensión donde vivo está particularmente informado: sabe que estamos en Sudamérica, y me pregunta si hablamos en español o portugués. En español, le digo. ¿Al norte o al sur de Brasil?¡Puta madre, hace 10 años tuvieron una maldita guerra con nosotros! Al sur. ¿Un país muy largo? Sí, ése. Ah, sobre el Pacífico. No, ese es Chile. Sobre el Atlántico.

En rueda de españoles, una chica canaria me pregunta en qué parte de África queda Argentina. Los otros españoles la miran horrorizados y comprendo: no es precisamente una egresada de Salamanca. Pero ahí está la pregunta. Ahí está.

Viene el invierno: no hace tanto frío y nieva poco. Pero a las 3 de la tarde es noche cerrada. Cuando se juegan partidos a mediodía prenden las luces del estadio. Al recordar Inglaterra y cerrar los ojos, veo un piso mojado, un cielo gris, casas de ladrillos rojo ocre y mucha oscuridad. Discúlpenme si prefiero Italia.