GYM URBANO + 50

Este año no pago gimnasio: ¡Arranco con el gym urbano +50!
Porque imaginate mi rutina: empiezo tranqui, caminata suave y relajada, de casa al colectivo. Eso, claro, hasta que miro la hora…
Las mañanas siempre se van volando, con sus segundos, minutos y dignidad.
Así que le meto ritmo: caminata rápida hasta la parada del bondi. Cardio puro.
Si me cierran la puerta en la cara, ¡pique corto! A veces sumo obstáculos: veredas rotas, pozos, baldosas asesinas, soretes de perro. El circuito funcional del barrio.
El semáforo, a mi edad, es cuestión de vida o muerte: diez segundos para cruzar o me convierto en estadística.
Y si felizmente llego al subte, larga el entrenamiento extremo: 400 escalones para arriba, 400 para abajo. Piernas, glúteos y orgullo nacional.
Así que mi cuerpo ya está en condiciones de competir en los Juegos Olímpicos del Transporte Público. Único abono mensual: la SUBE.
