DIVAGUES X 2

Por Liz Marino

DIVAGUE: COMPLICACIONES

Mi marido vive preocupado por la crisis, para seducirlo y estar en su onda le cocino falda a la cacerola. Pero en cuanto empieza a comer se queja por el estampado y porque se le queda el hilado en los dientes. Le digo que mejor, porque asi también ahorramos hilo dental, pero dice que no quiere ahorrar hilo dental sino dólares, ahí me ofende y le digo que es materialista y ambicioso y que por eso no disfruta mi comida. Terminamos peleados, dejamos de hablarnos por días, un trato frío, sólo buen dia y buenas noches pero todo por carta documento.

Como no puede vivir sin mí para amigarse me regala un ventilador, yo sigo enojada, a mi no me arregla con tecnología, si ya tenemos uno y nos cagamos de calor -le digo- ¿viste cómo tira calor?, con dos va a ser peor, ¿me querés derretir?  Ahí me pide disculpas, así que vamos al negocio a cambiarlo y en la sección Bazar vemos una espumadera lindísima, y como nos gusta la espuma nos amigamos y hacemos planes de pareja, nos bañaremos juntos en espuma, jugaremos al Rey Momo.

Ya en casa nos desnudamos y espumamos contentos cuando en el medio del baño cae mi suegra, un desastre, la pobre se fractura la cadera, nos parte en dos el bidet y hasta cacha el porcelanato, es que pesa demasiado mi suegra, así que mi marido sale en toallón a llevarla al hospital, y ya sabemos lo que se tarda en llegar en toallón a cualquier lado, es muchísimo mejor moverse en auto.

Mientras tanto yo me quedo reconstruyendo el baño, muy difícil porque está en falsa escuadra y yo aguanto cualquier cosa menos que me mientan, así que me indigno y clausuro el baño.

Cuando mi marido llegue del hospital se va a enterar que desde ahora vamos a cagar al fondo, cosa rara porque es siempre el Fondo el que nos caga a nosotros, así que eso será realmente una linda novedad.

DIVAGUE:  PAVO

Para Navidad quiero hacer un pavo, lo comento en la cena y mi hijo -el que está en la edad del pavo- se asusta y se va de casa. Cree que quiero cocinarlo.

Lo llamo, le escribo, lo busco en redes pero soy malísima y quedo enredada, menos mal que siempre llevo una tijerita en la cartera.

Como no aparece pongo un pasacalles enorme que dice: ¡VOLVÉ A CASA, PAVOTE!. 

Mi hijo no vuelve pero en cambio se vienen al humo mis cuatro ex maridos, y eso termina mal porque en cuanto despeja la humareda mi marido de ahora los ve en la puerta de casa y los caga a trompadas. Un verdadero escándalo por suerte, porque odio las falsedades.

La cuestión es que mi hijo no regresa, indignada le digo a mi otro hijo es evidente que tu hermano se borró, y me dice que sí, que ayer se lo cruzó y ya no se le veía el brazo izquierdo, ni el hombro. Entiendo que la cuestión es urgente, si no encuentro a mi hijo va a borrarse del todo, así que llamo al mago Gaby, el que anima los cumpleaños de mi barrio.

Como por arte de magia aparece Gaby arriba del microondas, le pido que urgente haga aparecer a mi hijo, yo lo quiero aun sin brazo y sin hombro, así que Gaby saca ahí mismo la galera, la varita, la mesita y el serrucho. Eso me pone nerviosa ¿para qué quiere el serrucho? Yo no soy una señorita en maillot que se deje cortar en dos, menos que le corte nada a mi hijo que ya anda con un brazo menos y además es varoncito, así que lo miro amenazante y como vive en Hurlingham le digo “Gaby ¿¿what a fuck??” para que le quede claro. El lo toma bien, sin alcohol, y me explica que como las apariciones últimamente demoran -problemas de señal- mientras espera a mi hijo va a hacer un arreglo de carpintería, quiere modificar su mesita de apoyo parece, me encanta la idea y de paso le pido que me arregle las patas de la silla de la cocina que están chingadas, así que nos ponemos a laburar juntos, muy divertido!.

Ya pasaron varios días, mi hijo sigue borrado pero los muebles están quedando bárbaros. Asi que voy a armar la mesa de Navidad con mis sillas renovadas, un lujo, el pavo lo voy a hacer igual y si mi hijo no aparece haré otro pasacalles que diga:  VENÍ A CENAR PAVOTE, AL FINAL COCINÉ A TU HERMANO.