
DAME FUEGO, DAME DAME FUEGO
Por Gabriel Steinberg
No fue un divorcio complicado, se acabó el amor y listo. Pero lo que nunca le voy a perdonar, es que se quedó con la parrilla.
De chico quería crecer pronto sólo por tres motivos: manejar, coger y hacer asado. Y la turra se quedó con la parrilla.
Para confirmar las Leyes de Murphy: todos mis amigos en sus casas tienen parrillas, menos yo. ¿Adivinen quién es el único que vive en un dos ambientes y que lo más parecido que tiene es una «Parrigas» heredada de la abuela?. En otra época hubiese hecho el fuego con el parquet.
Pero, nobleza obliga. En cada casa de los pibes a la que voy me ofrecen el mando del asado, no sé si de onda o porque no entienden nada. Para mí que de chicos los padres les pegaban. Son buena gente, son como hermanos, nos criamos juntos, pero si los ve un gaucho se hace vegetariano.
Tengo códigos, por eso no pondré sus nombres ni direcciones.
Está el que usa la parrilla más para hacer pizza y empanadas, no sé por qué mejor no se pone un horno.
Por ahí anda también un mago. Sale de la parrilla todo junto. Chori, provoleta, chinchu, vacío, asado. Nada tiene su tiempo, es un tsunami de comida que te arrastra, de casualidad no te saca el flan con dulce de leche a las brasas.
No se puede comer la mousse de chocolate antes del canapé de anchoa, y con el asado pasa lo mismo. Primero sale el matrimonio -vaya a saber por qué alguien bautizó matrimonio al chorizo con la morcilla-, después el resto de las achuras, y por último la carne.
No podemos dejar de nombrar al que da vueltas cada cinco minutos la carne. Un día de estos una entraña va a salir vomitando.
Hay un lugar al que tengo que llegar temprano como sea.
Si lo llega a ver Martín Fierro se cortaría los huevos para comerlos como criadilla.
Lejos de buscar la ramita, un pedazo de papel y una buena leña, no. El tipo va, tira una bolsa de carbón y agárrense para esto. Rocía toda esa torre negra con alcohol y le manda mecha. Después se preocupan por si las mineras contaminan el agua.
Encima te pone en la parrilla «chorizos bombón». Ni los Loco Mía lo aceptarían como amigo.
Del otro, del que tiene esas parrillas con forma de huevo y tapa, ni me animo a hablar.
Sigan así que van a lograr que el mundo se auto perciba vegetariano.
Eso sí, si eso pasa, a mí háganme ensalada de vaca.
