«CAMBIO DE ALMANAQUE«

Por Gabriel Steinberg



¿A quién se le ocurrió que porque es fin de año nos tenemos que juntar todos los esclav…, perdón, todos los empleados de la empresa a poner cara de Piñón Fijo, si por dentro nos sentimos Pan Triste?

Arranquemos por la contadora. Si alguien impone respeto en esta empresa, es la contadora. Señora de aquí, señora de allá, pero en la fiesta una borrachaaa…, de esas que no te podés imaginar todo lo que tiene escondido. Fue la última en irse, y porque la encontraron en el baño, justo entre el bidet y el inodoro, tratando de depilarse con un tenedor los pelitos de la nariz. Salió arrastrada por un compañero que, con el afán de llevársela a su depto, le hablaba hasta de las bondades de las paltas a la vera del río.

La Presidenta llegó, como es su costumbre, con su asistente agarrándola del brazo. Entró tarde, seguro para que la aplaudan. No sé si compararla con mi tía Inés que, porque heredó unos mangos, atropella a quien sea, o con Mirtha Legrand que, para que no se noten sus años, tiene a una piba al lado cual bastón de carne y hueso. Se comenta que le paga sueldo y todo. La Presi pasó por todas las mesas, criticando, no se perdió las fotos y cada cuatro minutos pedía que bajen el volumen de la música. Para quedar bien decía que sí a todo, tal vez era el Parkinson. Lindo momento para pedirle un aumento.


Un tema aparte, la Gerenta de la zona de Provincia. Sin duda la persona más antigua de la empresa, hasta la pusieron en el inventario. Hoy solo cumple la función de revisora de cuentas. Para asegurar su presencia tuvo que aprobar la VTV del andador. No se puede ni mover, pero en tres horas fue no menos de seis veces al jardín a fumarse un puchito. Debemos valorar que haya venido. Coordinó su agenda con los turnos que tenía con el kinesiólogo, el cardiólogo, el sicólogo, el neumonólogo, el quiropráctico, el clínico, el urólogo, el nefrólogo y el sexólogo. Al ginecólogo no va porque le chupa un huevo, perdón, una teta. A esto hay que agregarle la peluquería, un paso por el chino a comprar alguna chuchería, y cumplirle a la remisera que la tiene cagando y le dijo que a las 12 de la noche la pasaba a buscar. Para mí que tiene miedo que se le transforme en calabaza.

En el medio apareció la secretaria general, una cara de pilla…. Traía un gato en cada mano y dos cuzquitos que la seguían, ladrando agudo. Esa chica anda en cosas raras.


Roberto y Elisa llegaron con una diferencia de 15 minutos, raro.., son de diferentes sucursales. Al segundo vino, Roberto ya era mi mejor amigo. Para irse se pidió un Uber, pero no llegó a explicarle bien adónde iba. Así que terminó pagando una fortuna por dormir toda la noche en el asiento de atrás, bajando cada tanto para orinar.
Y de Elisa, ¿qué decir? Es como Dios. Nadie la conoce demasiado, pero siempre está.

De la zona de la Patagonia vino una piba divina, macanuda, divertida. Viajó quince horas para una cena que duró tres. Raro. Más raro fue que la encontraran en el jardín tomando agua con el vaso del lado del revés, con la excusa de que así se le calmaba el hipo.

En un momento, intenté seguir la historia de un pelado fumado hasta las patas. Chamuyaba con la encargada de eventos de sus posibilidades de llegar a la intendencia de su ciudad, donde era reconocido por ser uruguayo y peronista. He escuchado versos en mi vida, pero este le ganó a todos.

Al final, como cadete nuevo que soy, no la pasé tan mal en la fiesta. Salvo en la previa, con la Encargada de Eventos y Protocolo, recién ascendida. Me encargó que llevara las empanadas, comida ordinaria para mi gusto en este tipo de eventos. Y me dio solo algunas indicaciones:  -De choclo no, porque nadie come. Pocas de jamón y queso, la gente prefiere otra cosa, pero que sean de ese lugar del microcentro. De las de carne traé más, mitad de las de San Telmo que son cortadas a cuchillo y las demás de Vicente López, que tienen mucha aceituna. De las de pollo, esas que conseguís en Barracas, traé también, pero que sean de la parte de la pata, la pechuga es muy seca. Alguna de verdura también puede ser, pero fritas y con 13 repulgues, con mucha salsa blanca.

Seremos 30, o sea 30 x 3, son 90. Ok: traé 250. Ojo cuando venís, porque la otra vez torciste las cajas y llegaron todas abolladas.

Lo más lindo fue el WhatsApp que mandó al grupo el día anterior: “Les dejo acá la dirección, y recuerden que es este viernes es a las 20:42 hs., un horario cómodo para todos. Rogamos confirmar vuestra presencia”

¡¡¡FELIZ 2026 PARA TODOS!!!