LA EMASCULACIÓN AL PODER

Por Viviana Sgavetti

Ellos forman parte de la humanidad. Igual que nosotras respiran, hacen pis y caca, hablan, forman grupos familiares, aman a sus crías y, en su gran mayoría, trabajan, son responsables, educados, gentiles, buenas personas.

Listo. Hasta acá fue el descargo. Porque de lo que vamos a hablar es de una situación que se viene dando desde tiempo ancestral, casi casi desde que nos paramos en dos patas.

Está claro que para que la humanidad siga existiendo, a Alguien se le ocurrió que, como los Lego, una mitad encajara en la otra y ¡oh milagro! salieran más personitas. No desesperen que ya nos vamos acercando al centro de la cuestión. Una mitad tiene un palito que, impulsado por dos pelotitas que también lleva el modelo, se levanta y calza –justito es más agradable- en una grietita que tiene la otra mitad, y con lo que uno pone y el otro recibe, se arma el combo llamado: ser humano.

Llegamos. Ese levantamiento se produce casi espontáneamente –sobre todo en la adolescencia, ya hablaremos de esa Edad Oscura- mientras el Lego alfa es joven y la Lego beta también, para que tengan fuerzas para criar, nutrir y pagar el profesor particular de las personitas. Joven, dije. JOVEN.

La Lego beta se la re banca: sangra 5 días por mes, se llena la panza con las personitas, sigue sangrando, las personitas se le cuelgan de las tetas, le dejan estrías, noches en blanco y cumpleaños de patys y panchos, parejas que no le gustan, menopausia con calores, alguna teta que se va por defecto, todo eso haciendo casi casi lo mismo que el Lego alfa. Se llama el ciclo de la vida, y hay una enorme cantidad de gente y editoriales que han lucrado con la explicación más o menos acertada del proceso.

Cuando el Lego alfa se va poniendo grande, o sea, engorda un poco, protesta otro, y se queda pelado… el palito le avisa que también es momento de empezar a tomárselo con filosofía, y empieza lenta pero certeramente a jubilarse.

Pero no sucede. El palito un día dice sí, y otro no. Muchos poseedores de palitos se pusieron a la tarea de solucionar semejante espanto, y salieron hace como 40 años unas pastillitas que ayudan un poco bastante. Pero, diría Mercedes, el tiempo pasa… y un día las azulcitas tampoco sirven.

¡Oh Dios mío! El mundo se detiene (no digo se para porque precisamente el tema es que NO se para). Los Lego alfa sufren depresión, malhumor, meten los cuernos a ver si era eso y con otra beta el palito reacciona, se inventa excusas, le pasa la responsabilidad a la beta de turno… y así, de a poco, el centro de su existencia va a parar al palito. Es inútil que la beta, el urólogo, algún amigo piola (no digo terapeuta porque ni locos van a ir a contar eso) aconsejen tomarlo con calma, sabiduría y humor. NONONONONO, a mí no me puede pasar, es el lamento interno que no cesa.

Por lo tanto, las betas, que ya hemos logrado incluso llegar al poder, de tan concentrados que están los alfas en el palito, tomamos una decisión.

Por decreto, cláusula constitucional reforma mediante, sesión de la ONU, el FMI, la OMS y otras entidades igualmente innecesarias, ley u ordenanza municipal, el Gobierno Beta comunica:

“AL CUMPLIR LA EDAD DE 60 AÑOS, TODO ALFA SERÁ EMASCULADO CUAL EUNUCO DE HAREM, A VER SI VUELVEN A PENSAR CON LA CABEZA DE ARRIBA Y DEJAN DE ORBITAR ALREDEDOR DE UN PALITO” (Nota de la autora: emascular es quitar el palito, si quieren se quedan las pelotitas, cosa de que el peso les atenúe la nostalgia).

He dicho.