TODA GOTA MOJA

Por Mariano Cognigni

De seguro que si usted está leyendo esto es porque ha girado la traba de la puerta en el sentido horario, una maniobra simple que garantiza la inviolabilidad del recinto en un momento tan íntimo como es el de aliviar el intestino, una maniobra simple que alerta: “Ocupado”. Un simple vocablo que, bien sabemos los habitantes urbanizados, quiere decir algo así como: “Ocupado por un usuario que se encuentra abocado a la inminente práctica fisiológica que es relacionada con un acto sucio e impuro”. Usted ha tomado asiento en el retrete y se dispone a aguardar el natural acontecer de los movimientos peristálticos. Es así que apoya los codos sobre los muslos y el mentón sobre las manos entrelazadas. Pone usted, de seguro, un gesto así, como de vaca mirando pasar el tren.

Recorre visualmente este nuevo y circunstancial entorno buscando algo en donde centrar su atención; usted ya sabe, más o menos, lo que habrá de encontrar:

  1. Dibujos toscos y desproporcionados de personas copulando, o de algunas de las piezas intervinientes en dicho acto fraternal;

    b) Frases anónimas escritas por gentes aburridas que dan a conocer las características sexuales de otras gentes con nombre y apellido;

c) Críticas no-constructivas basadas en denuestos hacia algún partido o personaje político;

d) Rimas guarangas de un burdo humor, de métrica irregular y remates obvios;

 e) Frases de aliento hacia algún cuadro deportivo, arengas y cánticos;

 f) Nombres de personas que a falta de haber conquistado al menos un mérito modesto en su vida, han decidido plasmar su identidad en los azulejos junto a la fecha en la que aquí defecaron, como si fuese una proeza que mereciera ser recordada por las generaciones venideras;

g) Escuetas y misteriosas declaraciones de amor, por ejemplo “Te amo María de los Ángeles”. Escrituras cuya finalidad es una verdadera incógnita ya que el firmante, Estanislao en este caso, no parece haber reparado en que María de los Ángeles no se sentiría halagada de saber que su nombre ha sido plasmado en un recinto con una finalidad tan desagradable.

Usted, que creía haber visto todas las posibles manifestaciones expresivas de los muros sanitarios, no imaginó jamás que iba a encontrarse con esta convocatoria a la conciencia, a su aletargada conciencia de oveja que sigue al rebaño.

Vamos ya mismo al grano: Queremos invitarlo a que no arroje el papel higiénico en el cesto dispuesto a tal fin.

En este momento la sonda espacial Voyager se halla enviando sus datos desde los confines mismos del sistema solar. Mientras tanto usted está aquí, sentado fingiendo que no está haciendo lo que sabemos que sí está haciendo y poniendo cara de «yo no fui», con gesto de papanata y sin nada mejor para ofrecer a la humanidad que esa inmundicia apestosa que acaba de depositar en el inodoro.

Sobre su cabeza, muy arriba, los astronautas de la estación espacial andan flotando por los pasillos, y haciendo sus necesidades en sofisticados aparatos. Y usted aquí, como un pobre infeliz, con los pantalones por las rodillas, arrojando obedientemente el papel higiénico usado en el tachito. ¡Cómo se puede ser tan miserablemente obsecuente!

¿Nunca notó nada extraño en ese sencillo acto que usted presupone característico de un hombre civilizado? Pues bien, se lo vamos a decir nosotros. Difundir la verdad es el objetivo primordial de nuestra fundación de bien público y asociación civil sin fines de lucro “Toda Gota Moja”: El tachito y el letrero que impone su uso, no existen en los hoteles de cinco estrellas, ni en el Congreso, ni en las casas de gobierno. Forman parte de un plan mundial que busca doblegar, aún más, las voluntades populares. Quieren que nos acostumbremos a respetar y acatar órdenes sin cuestionarnos los porqué.

Lo invitamos a rebelarse y tirar el papel en el inodoro. Y no se preocupe si se taponan los caños, ya vendrán ellos mismos a reemplazar los cacaductos por otros más desarrollados. Y entonces veremos quién está al servicio de quién.

En este momento, hombres y mujeres de todos lados están transgrediendo y no se van a detener hasta cambiar el mundo. Cuando sienta mal olor, sepa que occidente comienza a temblar. Deje de estar ahí sentado con esa cara de gallina empollando, súmese también usted y sea un revolucionario más. Cumpla con su papel transgresor y no arroje el mismo al cesto.

Agregue con decisión su voluntad en esta Cruzada, y recuerde que, por más insignificante que su participación le parezca, “Toda gota moja”.

* Finalista del “XXIV Certamen internacional de Poesía y Cuento Jara Carrillo 2008”.