
LA CASA POR LA VENTANA
Por Liz Marino
Para el cumpleaños de nuestra maestra Cristina decidí tirar la casa por la ventana, lo que es difícil ya que la ventana es más chica que la casa. O al menos eso planteó mi marido, que siempre ve obstáculos para todo. Yo creo que con paciencia y desarmando, al final la cosa sale. Él dice que no tengo derecho a sacar el inodoro a la calle y que le da vergüenza cagar en público. Ok, se lo tomo. Pero cumple Cristina, todo no se puede.
Reconozco que una vez que la casa quedó afuera perdimos intimidad, pero corre un aire lindísimo, y los vecinos se acercan a charlar -no todos charlan, algunos se llevan cosas, me quedé sin licuadora y sin la smart tv-, pero otros son buena onda, se quieren prender al cumple, dicen que conocen a Cristina desde la Humor, preguntan cuándo es, les preocupa que no tienen qué ponerse. Ahí nomás agregué un puestito de venta de ropa usada, Cristina estaría de acuerdo con que monetice estas cosas.
Como organizadora no puedo con todo, así que el rubro menú lo delegué en Gabriel, el tipo es un experto, tiene todo catado. Nadie lo hace mejor, como James Bond. De la barra de tragos quiero que se encargue Claudia, una sabedora exquisita, quizás sea algo incómodo porque armé el bar justo en la entrada del banco ICBC que tengo al lado, pero si intentan arrestarla ella lo va a resolver, es re piola y los engatuzará con esos tragos bárbaros, no hay quien se resista.
Finalmente, para traer a Cristina desde Mendiolaza pensé en algo original: basta de buses y aviones. Vendrá en elefante, ella es una reina y no está para menos. Si en Tailandia pueden, nosotros podemos. El problema es que te alquilan el elefante sin jinete, asi que pensé en Leo, registro no tiene pero supongo que frente al elefante se arreglará, resuelve cada cosa…
Así que está todo organizado: Cristina bajará en elefante por la 9 de julio, muy fumada en su sillita de montar dorada, y nosotros la esperaremos ahí, paraditos en el boulevard que divide con Carlos Pellegrini, esperemos que no llueva. Del vestuario retro se encarga cada una, salvo el de Lidia, ya le mandé a copiar un look de María Antonieta con miriñaque (hay que esconder ese andador mata-glamour), y yo ir de emperatriz romana no me lo pierdo… Las demás piensen, chicas, es un gran evento, una sola vez. Y si van de Isadora Duncan, cuidado con los autos.
